Preguntas y respuestas

A continuación puede encontrar algunas preguntas habituales acerca del programa
Planet Youth y respuestas detalladas a las mismas.

El Centro Islandés de Investigación y Análisis Social (ICSRA) fue fundado en 1999 en colaboración con el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura de Islandia y distintos ayuntamientos de toda Islandia. Desde entonces, el ICSRA ha llevado a cabo el programa nacional de encuestas Youth in Iceland, dirigido a adolescentes y niños de entre 10 y 20 años, el cual consiste en una amplia recopilación de datos y divulgación de información sobre el bienestar de las familias y los adolescentes. Parte de estos esfuerzos estuvo dirigida a informar sobre la necesidad de prevención de prevención primaria en toda la población, mediante investigaciones destinadas a detener y revertir el incremento observado en el consumo de drogas entre los adolescentes.

Los tres objetivos principales del ICSRA son:

Promover y divulgar los conocimientos sobre los factores sociales que determinan la salud, el bienestar y la conducta de los adolescentes.
Enriquecer la calidad de vida de los jóvenes mejorando la salud y el bienestar a través de un proceso de educación y cambio social.
Crear un centro donde los especialistas puedan colaborar, en concreto, un centro de educación y formación para jóvenes especialistas).
El ICSRA tiene su sede en la Universidad de Reikiavik (RU, siglas en inglés), una dinámica universidad internacional con 500 profesores y cerca de 3.000 estudiantes.

Planet Youth fue desarrollado por el ICSRA. El programa está respaldado desde sus comienzos por la organización Ciudades Europeas contra las Drogas (European Cities Against Drugs, ECAD) y la ciudad de Reikiavik. El patrocinador del programa es Ólafur Ragnar Grímsson, expresidente de Islandia. La principal empresa patrocinadora del programa durante los 10 últimos años ha sido el grupo Actavis.

Planet Youth es un programa basado en el modelo islandés de prevención: un modelo basado en evidencias cuyo objetivo es prevenir que los niños y adolescentes se inicien en el consumo de drogas. El modelo islandés de prevención se promueve sobre tres pilares de éxito:

Prácticas basadas en evidencias
Aplicar una estrategia comunitaria
Creación y mantenimiento de un diálogo entre investigadores, legisladores y médicos.
Nos centramos en actuar sobre los siguientes factores de riesgo y prevención que influyen en la salud de los jóvenes:

1) factores familiares;

2) actividades extracurriculares y deportivas;

3) El grupo de iguales

4) bienestar general.

Para desarrollar nuestro modelo, nos basamos en resultados de estudios internacionales y en nuestras observaciones a nivel local acerca de los factores personales y sociales que incrementan la probabilidad de que un adolescente consuma drogas en Islandia. Tomando en cuenta la bibliografía sobre el tema y con la información que nos aporta nuestro propio trabajo, diseñamos una estrategia ascendente basada en la comunidad para prevenir el consumo de drogas en adolescentes. Nuestra estrategia pone el énfasis en conseguir que todas las partes interesadas se sientan a la mesa para construir una red de apoyo, control y oportunidades para el desarrollo positivo de los jóvenes al escala comunitaria. Nuestro objetivo era demostrar que es posible desarrollar una intervención con una base teórica para fomentar y facilitar el capital social a nivel de barrio a fin de reducir la probabilidad del consumo de drogas en adolescentes mediante el fortalecimiento del papel de apoyo de los padres y centros educativos, y de la red de oportunidades de su entorno. El modelo de prevención que surgió de forma reflexiva y constante, vincula la recopilación de datos a escala nacional con la reflexión y la acción a nivel local para incrementar el capital social. Está basado en modelos tradicionales de planificación (ciclos iterativos de pruebas, reflexión y actuación), pero con características específicas inspiradas en el espíritu y el carácter islandeses.

En primer lugar, un grupo de científicos sociales y legisladores utilizan los datos nacionales para identificar el alcance del problema y las líneas maestras de la estrategia necesaria. El segundo paso es actuar a escala local, para lo cual los miembros del equipo «pisan el terreno» y debaten sobre los datos obtenidos a nivel nacional en comunidades y barrios de todo el país. Debido a su propio diseño, estos debates locales tienen un carácter inclusivo y movilizan a un grupo aún más amplio de investigadores, legisladores, médicos y miembros de la comunidad, como padres, personal escolar, facilitadores de actividades deportivas, animadores socioculturales y jóvenes que actúan como colaboradores en actividades extracurriculares. El tercer paso es la actuación a nivel local en múltiples lugares, tomando en cuenta los datos nacionales, pero infundiéndoles el espíritu, los talentos e imaginario únicos de cada barrio, población o región. El cuarto paso es la reflexión integradora: dado que los participantes revisan las actividades locales, se exploran las dimensiones de proceso y resultados del conjunto de las actividades, que después se analizan con una nueva ronda de datos nacionales.

Hay varias características de la cultura islandesa que distinguen este modelo de otras estrategias de planificación. Debido al tamaño y posibilidad de cobertura del país, en Islandia todo sucede con rapidez; de hecho, un ciclo completo del modelo iterativo puede completarse en tan solo un año. El modelo está basado en la actuación rápida y fiable, en la que se integran valores islandeses como la independencia, la cooperación y la asignación de una función a cada persona. Además, la integración vertical y horizontal de la información, las ideas, las actividades y el análisis se efectúa de manera natural y relativamente sencilla. El resultado es un modelo de intervención basado en esfuerzos por hacer frente al problema del consumo de drogas en adolescentes, pero que puede aplicarse a un amplio conjunto de problemas de salud emergentes.

Para obtener más información, consulte el siguiente artículo: Sigfúsdóttir (2008).

Tenemos nuestra sede en la Universidad de Reikiavik y en el enlace siguiente puede encontrar más información sobre los miembros de nuestro equipo:

https://www.planetyouth.org/about/the-team/ 

Nuestros jóvenes estaban cerca de los primeros puestos en el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas; un puesto particularmente alto en consumo de alcohol (botellón). A nivel nacional, casi el 25 % de los jóvenes fumaba a diario y más del 40 % se había emborrachado en el último mes. La información acerca de la situación de la juventud europea puede consultarse en los estudios comparativos paneuropeos del proyecto ESPAD, en los que se comparan diferentes países y conductas de los jóvenes (www.espad.org).

Antes del programa Youth in Iceland, la mayoría de las estrategias en Islandia estaban basadas en la educación sanitaria a nivel individual, en la que se les enseñaba a los chicos sobre los perjuicios de las drogas, etc. en la escuela y los centros juveniles. «Por aquella época, hubo todo tipo de esfuerzos y programas de prevención del consumo de drogas», explica Inga Dóra, investigadora jefe del ICSRA. «En su mayoría, estaban basados en la educación». Se advertía a los niños de los peligros del alcohol y las drogas; sin embargo, como Harvey Milkman ya había constatado en EE. UU., estos programas no funcionaban. «Queríamos dar con una estrategia diferente». Estas son estrategias habituales, y como demuestran los datos, no resultaban útiles que evitaban que los jóvenes islandeses consumieran drogas y alcohol o manifestasen otras conductas de riesgo.

Las leyes se modificaron. Se ilegalizó la compra de tabaco por parte de menores de 18 años y de alcohol por parte de menores de 20 años; además, se prohibió publicitar el tabaco y el alcohol. Los vínculos entre los padres y el centro educativo se fortalecieron mediante organizaciones de padres que, por ley, tenían que establecerse en cada centro; y también mediante consejos escolares con representantes de padres. Se animó a los padres a que asistieran a charlas sobre la importancia de pasar una cierta cantidad de tiempo con a sus hijos (en lugar del ocasional «tiempo de calidad»), de hablar con sus hijos acerca de sus vidas, conocer quiénes eran las amistades de sus hijos y en lograr que los niños permanezcan en casa por las noches.

Asimismo, se aprobó una ley que prohibió que los niños de entre 13 y 16 años estuvieran fuera de casa después de las diez de la noche en invierno y después de medianoche en verano. Dicha ley aún está vigente.

Home and School, el organismo nacional del que dependen las asociaciones de padres islandesas, elaboró acuerdos que los padres debían firmar. El contenido varía en función del grupo de edad, y cada asociación puede decidir qué quiere incluir en ellos. Los padres con hijos a partir de 13 años de edad pueden comprometerse a seguir las recomendaciones como, por ejemplo, evitar que sus hijos acudieran a fiestas sin vigilancia, no comprar alcohol para menores y procurar el bienestar de los demás niños.

Estos acuerdos sirven para educar a los padres, pero también para reforzar su autoridad en el hogar, argumenta Hrefna Sigurjónsdóttir, directora de Home and School. «Así se hace más difícil usar la más antigua de todas las excusas: “¡A todos los demás les dejan!”».

El estado amplió la partida de financiación destinada a los clubes organizados de actividades deportivas, música, arte, danza y otras actividades, con el fin de ofrecer a los niños alternativas para que pudieran sentirse a gusto y parte de un grupo, en lugar de recurrir para ello al consumo de alcohol y drogas; además, los hijos de las familias con bajos ingresos recibieron ayudas para poder participar. Por ejemplo, en Reikiavik, donde vive más de la tercera parte de la población del país, la denominada Leisure Card ponía a disposición de las familias 35.000 coronas islandesas (unos 250 euros al tipo de cambio actual) por niño para pagar el coste de las actividades de ocio.

La encuesta sigue realizándose y cada año se diseña una nueva programación.

¡Los números hablan por sí solos! Entre 1997 y 2012, se duplicó el porcentaje de jóvenes de 15 y 16 años que reportaron que, frecuentemente o casi siempre, pasan tiempo con sus padres entre semana (del 23 % al 46 %); asimismo, el porcentaje participaba en actividades deportivas organizadas al menos cuatro veces por semana creció del 24 % al 42 %. Mientras tanto, el consumo de tabaco, alcohol y marihuana cayó bruscamente en este grupo de edad. «Aunque no pueda demostrarse que esto tiene una relación causa-efecto (un buen ejemplo de por qué resulta tan difícil convencer a los científicos sobre los métodos de prevención primaria), la tendencia es evidente», señala Álfgeir Kristjánsson, quien participó en el tratamiento de datos y ahora está en la Escuela de Sanidad Pública de la Universidad de Virginia Occidental, Estados Unidos. «Los factores de protección han aumentado, los de riesgo han disminuido y el consumo de drogas ha disminuido; de forma más constante en Islandia que en cualquier otro país europeo».

¿Y por qué es importante que las familias y las instituciones educativas y gubernamentales se impliquen?
El modelo consiste en crear para los niños un microentorno y el macroentorno diferentes con el fin de mejorar su cultura y el ambiente que los rodea. Para ello es necesario tener visión a largo plazo y conseguir la colaboración de los principales organismos e instituciones.

La mayoría de los países con una economía avanzada cuentan con la infraestructura necesaria para aplicar esta estrategia. La recogida de datos y la implicación de instituciones y organismos resultan esenciales para conseguir resultados.

Los estudios demuestran que la participación en actividades organizadas, deportivas y de otra índole, ofrece a los niños la oportunidad de comprometerse a participar en un método de formación de carácter positivo basado en valores lo cual reduce el tiempo que podrían dedicar a otras cosas negativas, como el consumo de drogas. Encontrar compromiso e interés en dichas actividades también reduce la probabilidad de consumo de droga en un futuro.

Nuestros estudios ponen de manifiesto que la falta de apoyo paternal, de control y de colaboración con otros padres es el mayor factor de riesgo en relación con el consumo de drogas. Gran número de horas de inactividad sin supervisión ni organización (básicamente, sin tener nada productivo que hacer), Una supervisión descuidada y falta de claridad en las penalizaciones de conductas.

El programa de prevención del consumo de drogas Youth in Europe (YiE) está basado en el modelo de prevención primaria que surgió en Islandia en 1998. Este programa internacional basado en evidencias, fue creado por científicos islandeses, la ciudad de Reikiavik y la asociación European Cities against Drugs (ECAD) y desde 2017 mantiene colaboraciones con más de 36 ciudades de Chile, Portugal, España, Francia, Malta, Italia, Grecia, Turquía, Eslovaquia, Moldavia, Bulgaria, Lituania, Letonia, Estonia, Rusia, Suecia, Noruega, Islas Feroe, Kenia y Guinea-Bisáu. Puede encontrar más información al respecto aquí:

https://planetyouth.org/get-involved/communities/

El modelo exige un cambio en la forma de pensar, pasar de una perspectiva individual a otra colectiva, y de una visión con objetivos a corto plazo a una de objetivos a largo plazo. Una vez descrito, muchos de nuestros compañeros creen que el modelo presenta demasiados desafíos para facilitar esos cambios de perspectiva. Si desea unirse a nuestro programa, contacte con nosotros a través de este enlace:

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